La Crónica de Nuremberg

Retornamos a los mapas históricos de la mano de Hartmann Schedel, físico y humanista alemán autor de uno de los incunables más hermosos y valorados de la Europa en los albores de la Edad Moderna. Hablo del Schedelsche Weltchronik (Crónica Mundial de Schedel), conocido en castellano como la Crónica de Nuremberg, libro donde este renacentista alemán relata, en latín y en alemán, la historia universal tal y como la cuenta La Biblia. Una de las características más destacables del Liber Chronicarum son sus más de 1800 ilustraciones que adornan el libro, haciendo de él una hermosísima obra de arte. Y, ya que esta es una bitácora de mapas, debemos destacar el trabajo del pintor y grabador Michael Wolgemut, maestro de Durero y de cuyo taller salieron las hermosas xilografías que adornan la Crónica de Nuremberg.

Respecto a las vistas elegidas para ilustrar esta entrada me he decantado por dos de ciudades italianas cuyo nombre es mítico de por sí. Primero disfrutaremos de la vista de una Génova que, ya en plena decadencia, apenas era una sombra de la poderosa república marina que durante la Edad Media fue capaz de competir de tú a tú con Venecia. La segunda vista corresponde a la gloriosa ciudad del Arno, Florencia, que es en este periodo cuando vive en su momento de esplendor y cuyo perfil es perfectamente reconocible incluso a día de hoy.
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